El horizonte de 13 semanas equivale aproximadamente a un trimestre y sirve cuando la dirección necesita más detalle que una previsión mensual. No es una duración obligatoria ni la mejor opción para todas las empresas. La Asociación de Tesoreros Corporativos del Reino Unido, por ejemplo, describe una previsión móvil de 13 semanas actualizada cada semana como una práctica de visibilidad de liquidez; la frecuencia y el nivel de detalle deben ajustarse a la operación de cada compañía.
Qué incluir en la proyección
Para el corto plazo suele ser más útil estimar el momento en que el efectivo entrará o saldrá que distribuir ingresos y gastos contables entre semanas. Este enfoque de entradas y salidas suele llamarse directo: proyecta cuándo se espera cobrar o pagar, no cuándo se registra el ingreso o gasto contable. Empieza con el saldo realmente disponible al inicio del periodo. Después registra cobros previstos —por cliente o grupo de clientes—, otros ingresos de caja, pagos a proveedores, nómina, impuestos cuando correspondan, renta y servicios, deuda, inversiones y cualquier otro movimiento que pueda modificar el saldo.
Una estructura inicial puede usar estos renglones:
| Bloque | Contenido de trabajo |
|---|---|
| Saldo inicial | Efectivo disponible y conciliado al inicio de la semana. Identifica saldos restringidos o que no pueden usarse para la operación. |
| Cobros | Cobros de clientes con fecha estimada, otros ingresos operativos, aportaciones o financiamiento confirmado. |
| Pagos operativos | Proveedores, nómina, impuestos aplicables, renta, servicios y otros pagos recurrentes o comprometidos. |
| Inversión y financiamiento | Compras de activos, disposiciones o amortizaciones de deuda y aportaciones, separados de la operación. |
| Saldo final proyectado | Saldo inicial más entradas menos salidas; se convierte en saldo inicial de la semana siguiente. |
| Real, variación y nota | Al cerrar la semana, sustituye la proyección por el dato real, explica las diferencias y actualiza las semanas futuras. |
En móvil, desplaza horizontalmente la tabla para consultar todas las columnas.
En las semanas donde una incertidumbre pueda cambiar una decisión, conserva un escenario base y uno de presión. El escenario base usa las fechas y los importes mejor sustentados; el de presión cambia solo supuestos relevantes —por ejemplo, que un cobro grande se retrase una semana— para mostrar qué saldo resultaría. Esto no convierte una posibilidad en pronóstico: permite ver qué semana requeriría atención y qué dato hay que confirmar. Incluye pagos relacionados con retenciones solo cuando correspondan a la operación de la empresa y después de validar monto y fecha con el responsable fiscal.
Para pasar esta estructura a una hoja de trabajo, coloca las 13 semanas consecutivas en columnas y estas líneas en filas: saldo inicial; cobros de clientes; otros cobros; pagos a proveedores; nómina; impuestos y retenciones cuando apliquen; renta y servicios; deuda; inversión; otros movimientos; total de entradas; total de salidas; saldo final; y nivel mínimo definido por la empresa. Agrega campos para fuente, responsable, fecha prevista, certeza y comentario. Así cada cifra puede rastrearse y el equipo ve la misma secuencia de entradas, salidas y saldo para todo el horizonte.
Conviene guardar, además del importe, la fecha esperada, la fuente del dato, el responsable y el nivel de certeza. Un cobro sustentado en una factura aceptada y una fecha confirmada no tiene la misma confianza que una oportunidad comercial todavía sin pedido. Esa distinción ayuda a decidir qué supuesto revisar primero cuando el saldo proyectado cae.
Cómo armarla y mantenerla útil
1. Define el perímetro. Aclara qué sociedad, cuentas bancarias, moneda y fondos forman parte de la vista. Si el grupo tiene varias entidades o monedas, prepara la previsión por entidad y moneda, y consolídala con supuestos de conversión visibles. No sumes saldos restringidos o fondos de otra sociedad como si estuvieran disponibles para pagar las obligaciones de la entidad analizada.
2. Usa fechas de caja, no fechas contables. Parte de vencimientos, calendarios de nómina y deuda, programación de pagos y comportamiento observado de cobro. Si un cliente suele pagar después de la fecha pactada, registra el supuesto que realmente usarás y su fuente; no cambies la fecha del contrato ni la condición de la factura, solo proyecta cuándo esperas recibir el dinero. Para pagos de impuestos, valida el importe y la fecha con el responsable fiscal antes de incorporarlos.
3. Separa lo confirmado de lo estimado. Marca compromisos firmes, pagos probables y escenarios. No coloques financiamiento potencial como entrada segura ni cuentes dos veces una misma factura cuando aparezca en el auxiliar de clientes y en una lista manual. En el caso de cobros o pagos agrupados, conserva el detalle que permita rastrear el total a su origen. Compara los escenarios sobre la misma base y registra qué supuesto cambió; de otro modo, el equipo no sabrá qué explica la diferencia entre ambos.
4. Calcula semana por semana. Para cada semana, usa una fórmula sencilla: saldo inicial + entradas previstas − salidas previstas = saldo final. El saldo final de una semana pasa a ser el saldo inicial de la siguiente; verifica que no haya interrupciones ni duplicados al desplazar el horizonte.
5. Actualiza con el cierre real. Una vez que la semana termina, reemplaza el pronóstico por los movimientos reales y clasifica la variación: importe, fecha, operación cancelada, demora, pago no previsto o error de captura. Después agrega una nueva semana al final de la ventana de 13 semanas. La práctica de revisar la diferencia entre previsto y real permite mejorar los supuestos con evidencia, en lugar de repetirlos por inercia.
Ejemplo didáctico de tres semanas
Los importes siguientes son hipotéticos y solo ilustran el cálculo; no describen a ASCG ni a un cliente. Supongamos que una empresa inicia la primera semana con $500,000 disponibles. La tabla resume sus entradas y salidas previstas:
| Semana | Saldo inicial | Entradas previstas | Salidas previstas | Saldo final proyectado |
|---|---|---|---|---|
| 1 | $500,000 | $280,000 | $330,000 | $450,000 |
| 2 | $450,000 | $210,000 | $390,000 | $270,000 |
| 3 | $270,000 | $350,000 | $230,000 | $390,000 |
En móvil, desplaza horizontalmente la tabla para consultar todas las columnas.
Si la dirección ha definido para este ejemplo un saldo mínimo operativo de $300,000, la semana 2 muestra una posible brecha de $30,000. No es una conclusión de insolvencia ni una recomendación automática de pedir crédito; es una señal para revisar antes de esa semana qué cobros pueden confirmarse, qué pagos deben validarse o si existe una alternativa aprobada. El umbral debe definirlo cada empresa con base en su operación, vencimientos, acceso a financiamiento y apetito de riesgo.
Qué hacer cuando una semana queda por debajo del nivel esperado
Primero, revisa los supuestos de mayor efecto: los cobros grandes, la fecha de nómina, pagos concentrados a proveedores, impuestos y vencimientos de deuda. Comprueba qué datos son confirmados y cuáles son estimaciones; después asigna un responsable y una fecha de seguimiento a cada acción. Si se considera mover un pago, renegociar una condición o usar financiamiento, la decisión debe tomarla quien tenga facultades y considerando contratos, costos y efectos operativos.
Una sola cifra consolidada puede esconder problemas. Si la empresa maneja varias cuentas o entidades, observa dónde está el efectivo, en qué moneda y qué restricciones aplican. Una transferencia entre sociedades no equivale necesariamente a efectivo disponible para todas ellas, y una entrada en moneda extranjera requiere supuestos explícitos sobre la conversión y el momento en que podrá utilizarse.
Errores que reducen la utilidad del modelo
Los problemas más comunes son cargar ventas como si fueran cobros, usar saldos bancarios sin conciliar, asumir que todas las facturas se pagarán puntualmente, olvidar pagos poco frecuentes o arrastrar el mismo saldo semana tras semana sin contrastarlo con el movimiento real. También se pierde utilidad si la hoja no identifica su fecha de actualización, fuente de datos, responsable y decisiones pendientes.
El pronóstico de tesorería tampoco debe confundirse con el estado contable de flujos de efectivo. IAS 7 establece categorías de presentación para el estado financiero —operación, inversión y financiamiento— y permite métodos directo e indirecto para presentar los flujos operativos. La proyección de 13 semanas es un control interno orientado a anticipar fechas y disponibilidad de caja; usa entradas y salidas previstas para gestionar liquidez. La clasificación contable y el detalle del modelo pueden diferir según el propósito y el marco aplicable.
Para conocer el servicio de Solución Contable de ASCG, visita su página de contabilidad.
Fuentes de referencia
- Association of Corporate Treasurers · Liquidity first: three tips for treasurers
- IFRS Foundation · IAS 7, Statement of Cash Flows
La tabla y el método son una guía de organización, no una garantía de liquidez ni una recomendación de financiamiento. Las decisiones dependen de la situación, compromisos y políticas de cada empresa.
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